jueves, 16 de mayo de 2013

El horizonte siempre está hacia delante.

Llegó la hora de reflexionar. De recordar como empezó todo.
Recuerdo que hará cosa de dos años te vi por primera vez en fotos de gente conocida, y pensé "jajajaja que niño, si es un mico, que feo es". Hasta ahí todo bien. 
Hace exactamente un año y veintiún días pude conocerte en persona. A penas intercambiamos cuatro palabras. Te vi desenvolverte a la perfección en aquello que tanto tu amas, dar sonido a seis cuerdas. La verdad es que lo hiciste muy bien, no como yo. Con los nervios se me resbalaban los dedos de las teclas. 
Te felicité lo bien que lo hiciste y me fui a casa, donde me puse a ver más fotos tuyas y ya ese "que feo es", se cambió por un "tiene su punto".
No volví a saber de ti más hasta que llegó el ansiado verano por todos.
Es gracioso, nos empezamos a llevar y me pediste ayuda con una de mis amigas. Intenté ayudarte pero de nada sirvió. El problema es que tu me empezaste a gustar.
Semanas después, tu grupo de amigos y el mio se unieron para pasar un ratillo esa noche. Tu yo estuvimos juntos hasta la hora que me tuve que ir. Casi ocurre, casi me besas. Casi...
Después de todo, decidiste unirte con otra chica, con la que de verdad querías.
De nuevo no volví a saber nada de ti hasta hará pocos meses. Y nos volvimos a empezar a llevar.
Sin esperarlo, una de las tardes en las que nos reuníamos todos, me coges y me apartas del grupo. Me preguntas que si era verdad. Yo te preguntaba ¿Verdad el qué? y tu me respondías que si era verdad que me gustabas. No te quería contestar por vergüenza o tal vez por miedo a quedar mal. Ocurre. Me besas. Comienzas a hacerme tonterías, a querer hacerme reír, a querer hacerme pasar un rato agradable. Y es que, ese rato ya era perfecto. Te tenía, podía rozar tus labios sin temor a nada. Era feliz. Volví a ser niña.
Todo se torció a los pocos días. Al parecer tu no querías nada más de mi. 
Dos semanas después fui con unas amigas al lugar donde soléis pasar las tardes. Muchas risas, muchos vaciles, pero al final de la tarde me volviste a besar. ¿Jugabas conmigo? 
Hablamos y me dijiste que no estaría mal tener algo conmigo. Maldita las horas en las que me hacías ilusiones.
Quedamos varias veces, una vez, día 8, fue la más especial. Todos decían que parecíamos pareja. ¿Yo? Yo era la más feliz de este puto mundo.
Sólo volvimos a quedar un día más, y poco a poco te fuiste distanciando. Hasta el punto de ponerme una escusa tonta, y no volver a querer saber de mis labios.
Esa es la historia, complicada, tal vez rara, o quizás corta. Pero ha sido la mejor historia de todas. 
¿Tiene final triste? Si. Me ha marcado. 
Cada vez que  le veo se me acelera el corazón. Me entran ganas de besarle. Pero no puedo. Esa etapa de la historia terminó. Ahora toca hacerse la fuerte que poner cara de que todo te da igual, que eres feliz estando como estas. 
Y la verdad, esta historia me hizo llorar, pero al recordarla me sale una leve sonrisa. 
Eso es lo que importa, que es un buen recuerdo, uno de esos que no se olvidan.
Sigue  hacia delante mirando el horizonte, no te des la vuelta y veas las piedras con las que tropezaste.

No hay comentarios:

Publicar un comentario